EL SECTOR PESQUERO RECLAMA AL MAPA MEDIDAS REALISTAS Y PROPORCIONADAS EN LA APLICACIÓN DEL NUEVO REGLAMENTO EUROPEO DE CONTROL DE LA PESCA
El sector pesquero español, representado por la Confederación Española de Pesca (CEPESCA), ha trasladado a la secretaria general de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), Isabel Artime, su profunda preocupación ante determinadas obligaciones previstas en la aplicación del nuevo Reglamento Europeo de Control de la Pesca, cuya entrada en vigor está prevista para el 10 de enero de 2026, y que, en su actual formulación, apunta el sector, resultan de difícil o imposible cumplimiento para una parte significativa de la flota que opera en caladeros nacionales, europeos e internacionales.
En concreto, el sector reclama, en sendos escritos remitidos al MAPA, que no se elimine el umbral mínimo de 50 Kg para la declaración de capturas en el Diario de Pesca Electrónico (DPE) y que no se establezca un límite horario fijo para la notificación previa de entrada a puerto. Según los pescadores, ambas medidas vulneran los principios de proporcionalidad, seguridad jurídica y control basado en el riesgo recogidos en la normativa comunitaria.
A juicio del sector, la eliminación del actual umbral mínimo de 50 Kg para la declaración de capturas supone una obligación técnicamente inviable para numerosas embarcaciones. La flota, asegura Cepesca, no dispone de sistemas de pesaje a bordo ni de medios que permitan identificar y cuantificar con precisión capturas de pequeño volumen por especie durante la faena.
Cabe recordar que, en la práctica, estas cantidades no se individualizan ni pueden estimarse con fiabilidad en el mar y solo se determinan tras el pesaje oficial en puerto. A juicio del sector, obligar a su declaración convierte el DPE en un ejercicio de aproximación sin base técnica, contradiciendo la propia lógica del Reglamento de Control, que reconoce expresamente que los datos consignados a bordo son estimaciones sujetas a márgenes de tolerancia.
El sector considera que la obligación de declarar capturas desde el primer kilogramo multiplicará exponencialmente el número de registros obligatorios por marea y el riesgo de discrepancias entre las estimaciones a bordo y los datos definitivos en puerto. Este efecto, apuntan los pescadores, tendrá un impacto sancionador desproporcionado, especialmente en relación con especies accesorias de escaso valor comercial y sin relevancia para la gestión de los stocks.
Desde el sector se advierte de que esta deriva sancionadora desviará el control pesquero hacia incumplimientos meramente formales, sin aportar mejoras reales en términos de conservación, trazabilidad o lucha contra la pesca ilegal.
Una obligación incompatible con la realidad operativa
Asimismo, en una segunda carta remitida a Isabel Artime, Cepesca manifiesta su rechazo al establecimiento de un plazo horario fijo para la notificación previa de entrada a puerto. Aunque el Reglamento europeo fija con carácter general una antelación mínima de cuatro horas, la propia norma contempla expresamente la posibilidad de que los Estados miembros adapten este plazo a la realidad de determinadas flotas, atendiendo a la distancia a puerto y al tipo de actividad.
Según explica el sector, la flota de bajura española opera, en muchos casos, a muy corta distancia del puerto, con mareas breves y con el arte “calado” hasta fases muy próximas a la entrada. En estos supuestos, la imposición de un límite horario rígido resulta materialmente imposible de cumplir, ya que la faena no ha finalizado y las capturas definitivas aún son desconocidas.
El sector alerta, además, de que obligar a los patrones a cumplimentar y remitir notificaciones electrónicas durante las maniobras finales de navegación y entrada a puerto incrementa de forma significativa los riesgos para la seguridad marítima, especialmente en puertos congestionados, con bocanas estrechas o en condiciones meteorológicas adversas.
Según los pescadores, “la experiencia práctica demuestra que esta situación ya ha generado incidentes y situaciones de peligro, al obligar al patrón –a menudo con tripulación mínima– a desatender funciones esenciales de gobierno y vigilancia para cumplir con un trámite administrativo que no mejora el control pesquero”.
Por todo ello, el sector pesquero solicita al MAPA que se mantenga un umbral mínimo operativo de declaración de capturas, al menos para determinadas flotas, modalidades o especies accesorias, o bien establecer un régimen simplificado para capturas de escaso volumen, así como no imponer un límite horario fijo para la notificación previa de entrada a puerto, siendo suficiente la comunicación previa a la llegada, en coherencia con el artículo 17.1 bis del Reglamento de Control. En definitiva, el sector pide que se aplique un enfoque proporcionado y adaptado a la realidad operativa de la flota, que garantice un control efectivo sin comprometer la seguridad marítima ni generar obligaciones de imposible cumplimiento.
Por último, desde Cepesca se reitera la disposición del sector a colaborar técnicamente con la Administración y a contrastar sobre el terreno, incluso mediante visitas a bordo, la operativa real de los buques pesqueros, con el objetivo de lograr una aplicación del Reglamento eficaz, realista y jurídicamente segura.
















































































El sector pesquero español, representado por la Confederación Española de Pesca (Cepesca), expuso en el II Foro de los Océanos, que se celebra esta semana en Ginebra, el impacto que la actividad pesquera tiene en la realidad social y económica de España y puso como ejemplo a Galicia. La industria pesquera implica en la comunidad gallega de forma estructural al 79% de las actividades económicas, según los datos de un informe elaborador por la Universidade de Santiago (USC). Entre los sectores en los que incide, los investigadores destacan una amplia gama que va desde astilleros, a reparación, mantenimiento naval, los seguros y energía, entre otros, y también servicios administrativos, organizaciones empresariales y sindicatos.
La peor de las noticias para los pescadores gaditanos que faenan en Marruecos llegó, precisamente, en vísperas del día de su patrona: la Virgen del Carmen. El acuerdo pesquero con el país vecino ha caducado tras cuatro años de vigencia y las autoridades del reino alauita han puesto sobre


Anamar es la Asociación Nacional de Armadores de Buques Congeladores de Pesca de Marisco. Con sede en Huelva, agrupa en la actualidad a 63 buques congeladores, tanto de pabellón nacional como de buques pertenecientes a sociedades mixtas en terceros países, fundamentalmente dedicados a la pesca de crustáceos en los caladeros de Marruecos, Senegal, Mauritania, Congo, Guinea Bissau y Argentina, con un arqueo y potencia medio de 270 GT y 726 cv, dando empleo a 1.070 tripulantes aproximadamente.


